22 de septiembre de 2016

Tan cierto... tan tú

No te quiero
Te lo digo cada año
Pero tú insistes con tu periódica insolencia
Aunque sabes que no, que no te quiero

No me gustas y eso también lo sabes
Porque no fue el cartero, fuiste tú
quien me trajo la carta que rompió
mi corazón adolescente

Me heriste de muerte
cuando te llevaste mi luz primera
Sin avisar siquiera,
en un amanecer incierto
¿Cómo voy a perdonarte que me robaras
los primeros ojos que miré,
que te llevaras esa mirada que tanto amé
dejando desolación y vacío al marcharte?

Sin embargo, cada año, puntual
regresas rotundo e impasible
reclamando tus treinta días
y mi cosecha de logros, tan míos 

¿Cómo te atreves a venir?
¿qué mal trato me propones este año?
¿qué corazón te cobrarás esta vez?
¿qué deuda vienes a liquidar ahora?

Tú que siempre me recuerdas lo efímero
la caducidad de los años y de las hojas
tú que despides agosto con un portazo de día primero
Ocupando tu orden en el calendario, imperturbable
sin permitirme pasar una sola página

Estoy sentada frente al mar
ese al que reclamaste tu turno
desplazando a otras latitudes
el rumor de los juegos en la arena

Contemplo desde la orilla
estos días raros en los que ya, solo a medias,
permites que no queme el sol
pero no que se pongan el abrigo los días

Acabas las tardes antes de su fin
dejando ramalazos de un sol cálido y huidizo
Traes olas a contratiempo
aunque el mar te reclame
la huella usurpada al bañista

La luna, siempre cómplice, desde lo alto
impregna de mareas el tono ocre de los días
mientras tú desdibujas el horizonte
con esa bruma infinita de miradas

No te quiero y sin embargo aquí estás
alrededor y dentro, septiembre
Indiferente septiembre
pasivo y sereno de besos y miradas.
 

31 de agosto de 2016

Sin dudar


¿Cuándo? Ahora

¿Por qué? Porque nos elegimos

¿Cuánto? Todo

¿Dónde? Aquí

¿Cómo? Absolutamente

¿Hasta cuándo? Para siempre... mientras dure...


27 de agosto de 2016

Tiempos y acuarelas

En un tiempo sin metáforas ni morfologías
Cuando los presentes eran ajenos a la gramática
Y los predicados sucedían sin sujetos
Antes de los espacios, los silencios y las pausas
Antes de perder la esperanza y los sueños
Antes incluso del ser y del estar
Antes...

Sucedí y tú no estabas
Sin forma ni criterio
En la nada y en el tiempo indeterminado
Derivaba en los pronombres
Reposaba en los posesivos
Me destrozaba en los imperativos
Sacaba punta a lo apuntado
Y te esperaba en las dubitativas

Los pretéritos se alejaban, sin tacha
Veía pasar los gerundios, soñando
Permanecer era una lucha
Atrasar el reloj una tortura
Amanecía y volvía el presente

Como una tormenta, como un tifón
Así llegaste tú
Arrasando gerundios, cambiando el indefinido
El amor estalló en conjugaciones y futuros
Todos los colores, toda la luz salió y fue día

Acuarelas y óleos de azul sucedieron
Y una danza añil tiñó de ocres la playa
El verde de tus ojos pintó mi presente
Dibujó caminos y serpentinas de verano
Los plurales se formaban en mayúscula
Un tú y un yo saludaba desde el inmediato
Las noches cansadas deshacían batallas
La longitud de los espacios era un participio

Hoy, este nuevo presente, el presente de hoy
Devuelto a un minúsculo singular
Instalado incómodo en un subjuntivo inútil
Apura sin nombre propio el ritual fatídico de una mañana
Aquella en que te fuiste, cargada con tus pretéritos,
Alejándote de los futuros plurales
Camino al incierto, al transitado lugar
Donde los besos se estrellan contra la nada

¿Por dónde queda el futuro? pregunté
Pero hasta las dudas me saludan negando
El adverbio de tiempo colgó un cartel de no molestar
Y los indeterminados me paran en las esquinas

Sin embargo yo
Ya no recibo señales desde esa orilla
Nos cegó la intensa luz de lo rotundo
Nos ahogamos de presente indicativo
Pero no fuimos, no somos, no seremos
No seríamos tú para mí, yo para ti.

5 de agosto de 2016

Para ser


Mi corazón se deshace en la espuma de una ola sin retorno
En este apocalipsis de sueños sin desvelar
En un espacio sin dueña y sin rumbo

Ese corazón, herido y absuelto ya de tu ausencia,
Devuelto al erial de las noches en blanco
Al azar de las tempestades que tu marcha provocó 

Yo, dueña ya de este desierto donde habito con la terrible sed de tu ausencia,
Lamiendo las heridas del naufragio
Remando a contratiempo,
Ciega y muda de ti

Como aquella tarde en que la última hora,
La de la marea más audaz
Te apartó de mi
Llevándote contigo la sal de mis heridas

Quién fuera otoño caduco
Arena ya descansada del laborioso verano
Caudal consciente y sereno del agua 
Nieve incesante del invierno de tu corazón

Para perdurar y esperarte
Para ser y quedarme
Para no asistir al funeral de mis desengaños
Para ser quizás, mañana, tal vez

Eres mi mundo, mi sal, mi verano
Mi otoño y mi arena cansada
Mi invierno junto al fuego y mi amanecer dorado
Tú que con la arena te desdibujas
Tú que a las espumas pones mi nombre

Tú, ávida de ser y de respirar
Tú, incierta y rotunda
Paradoja de este insomnio
Amante furtiva de mis sueños
Que aconteces y que ocurres 

Ven, llega, pasa, saluda, sé
Camina, besa, ocurre, naufraga,
Sueña, vive, quédate, nada, todo
Pero conmigo