23 de octubre de 2012

Hoy te reconocí

Hoy te reconocí en la calle, caminabas segura sobre tus zapatos de prisa y detuviste un instante tu fugacidad sobre el asfalto para posarte en mis ojos expectantes.

Hoy revolucionaste mi interior con llamaradas urgentes de curiosidad que han desestabilizado los andamios que me sostienen y que tan trabajosamente levanté.


Y a tu paso se abrían las puertas, se cerraban los bancos, se llenaban los cafés, 
cesaba la lluvia feroz, se silenciaba el tráfico, escapaban los trinos de sus nidos, rodaban las aristas, volaban las cometas, mecían los árboles su aire ancestral y el agua de todas las fuentes declinaba tus vocales en presente perfecto.

Hoy y tu instante han redondeado el día proyectando un incipiente futuro que asoma tras el adiós que te vio desaparecer.

5 de septiembre de 2012

Reflexiones


He pensado que tal vez a la salida de mi vida me estés esperando para despedirte decentemente
he tanteado las posibilidades de que te quedes y se me quedan cortos los motivos que tengo para que te vayas
he saludado la nueva savia borracha de su sabor a vida y futuro
he avivado el fuego de las emociones que enterré cuando tú empezaste a cavar hondo en el pozo de la desilusión.

He sentido un aire nuevo cuando tu ausencia desalojó mi habitación de aires más nocivos
he penetrado en tus ojos hasta donde me dejaste mirar y no he encontrado ni restos de tus primeras miradas
he empezado a vivir noches de sueño y días de ensueño con la ilusión puesta en el día perpetuo de mi vida
he saboreado el dulce recuerdo de la vida antes de ti,
cuando aún añoraba que llegaras.

He vivido en la expectativa de tu amor
he naufragado en el amargo sabor de tu estar
he cambiado las espinas por alas de mariposa
he salido airosa de ti y de tu abrazo

21 de junio de 2012

Cada vez que pasa











Cuando tú me miras yo ya no acierto con nada
ni a pronunciar los nombres de los astros que te trajeron hasta mi
ni a doblar las esquinas de la calle donde transitas
ni a esperar impaciente la sonrisa que te delata

Solo cuando tú me miras puedo sentir más alto
reír más alto, respirar más hondo y abrir las alas
solo cuando tus ojos se detienen en los míos
puedo descontar tristezas y sumar tempestades
Siempre cuando tú desvías tu atención de otros asuntos
y el brillo de tu mirada ilumina recovecos de ausencias
salta el corazón expectante de sonrisas y presentes
y siente mi piel la fiesta de los sentidos que despiertas

Cada vez que tus ojos llenos de miradas adiestradas
sucumben al capricho de paralizar mis neuronas más rebeldes
la adrenalina de tu amor se dispara en remolinos de azul
y el trovador de medianoche entona un son de blanca luna
Solo mírame, solo haz que ocurra
cuando suceda, si sucede,
siempre cuando pasa y cada vez que pasa.

30 de mayo de 2012

Es...

Es bonito quererte despacio con la madurez de fracasos sufridos y sentidos,
bonito y alentador.
Es maravilloso perderse en la espesura de sentimientos nuevos y caricias recién inventadas
improvisadas en el instante de la dulzura tuya y la serenidad mía.

Es fascinante perderse en la locura de tu risa y el vértigo de tu silueta al caminar
Es mágico el nudo de tus piernas desenredado en la urgencia de mi cintura
Es embriagador tu caminar por mi existencia, tu espejo proyectado en mi reflejo
Son hechiceras tus maneras y tus caderas,
encantador tu tacto en mi espalda
asombroso tu despertar en mi sueño más increíble.

Es irremediable la caída en picado en el abrumador claroscuro de tu escote
Es la felicidad plena encontrarte al doblar cada recodo de mi vida
Es saltar sobre todas las barreras, volar sobre todos los tejados

Es quererte, es quererte y tener la certeza de que tú también te apeaste aquí.

23 de mayo de 2012

Improvisando en la medianoche lunar


Volveré, lo haré con la tibieza del otoño o la sabiduría de las cigüeñas.
Volveré con años y destrezas, con la pena muda de tu rostro en el andén.
Volveré para desnudarte de los besos que no son míos y vestirte de las ganas 
que me invaden,
que me atraviesan la realidad de saberte,
De intuirte y encontrarte en cada despertar.
Volveré para reclamarte urgente al cartero que perdió tu misiva de besos.
Volveré y en la esquina donde lo dejamos, daré la vuelta al aire que frívolo y terco me separó de ti.
Y cuando haya regresado, tú, inédita, defenderás la muralla donde un día combatieron tu boca y la mía.

21 de mayo de 2012

Usted

La tarde fluía tras los cristales redondeando las formas,
apenas revelando la intensidad del instante.
Tus manos afanosas interpretaban una melodía nueva en mi piel
y lentamente nos dejamos transcurrir por el tiempo
entre besos y la intensidad verde de tu mirada.

-Quédate conmigo-dijiste, y sonó a lluvia y a espuma.

Yo te respondí de la única manera que supe
y callé aquellas otras palabras con un beso.
Tus párpados cerrados se estremecían al contacto de mis labios
y tus dedos atraparon los mios que temblaban inéditos en tu espalda.

Aquella tarde subimos y bajamos por la intensidad del deseo.
Las manos no fueron suficientes, los besos no bastaron,
las caricias codiciosas quemaron.
No dejamos nada al azar, que no pudo asaltar ni un solo instante
la fortaleza de abrazos con la que construimos
aquel momento único y nuestro.

Los pliegues de tu piel no se resistieron al amor,
a mis manos ávidas de ti y mostraron toda la ternura,
me recibieron despacio encajando en tus aristas
ya vencidas de la pasión desatada.

Bajé por tu cuerpo, navegué a la deriva en tu pecho
y recogí mis velas en tu boca donde la silueta de tu nombre
se destrozó jugando con tu lengua.
Dibujamos bocas a la luz de la incipiente luna que,
ingenua y pálida, nos contemplaba desde el espejo del mar.

Sólo la escasa luz fue testigo de nuestro encuentro
y nada tan fugaz ocurrió en unas horas tan largas.
No fuiste breve, ni precipitada,
no fuiste extrema ni complaciente
en cambio sí fuiste tierra y fuego, y agua y luna,
socavando mi interior, retirando malezas.
Y tu bálsamo de besos, dulce y cálido, cerró heridas esa tarde
traduciendo los códigos pasados en renacido presente.
Lo usaste con ternura y sin reservas,
con la delicadeza del agua que se desliza
en el azul de las olas mediterráneas,
con el ímpetu de una brisa que, enredada en el trigal de agosto,
susurra una canción de tiempo y aleja los temores.

Tú, única entre las sábanas,
tendida como la sombra de mi destino,
enredada en mis ganas y simétricos los sentidos,
te precipitaste en el abismo de mi piel,
rodeaste mi cintura con los besos,
amarraste el deseo de mis piernas
en un nudo de eterno recuerdo.
Te perdiste en la curva de mi espalda
cuando la intensidad de tus manos
me elevó del mundo y la nada.
Me ataste a ti
y a la interminable longitud de tu deseo más profundo
mientras yo, entregada al juego dulce de tu boca,
perdida ya sin remedio en la orilla de un tiempo sin horas,
desnuda de voces y ruidos,
consciente del peso liviano de tu cuerpo
y de la dedicación de tus labios,
sucumbí al estallido de besos,
de inacabables caricias  y, en la tenue luz de la tarde,
contemplaste el espectáculo de mi amor derramado.

La noche se extendía suave en el horizonte
y el desasosiego de las olas
rompía el silencio de una habitación en desorden.

11 de mayo de 2012

¿Cuánto ha pasado ya?

Este amor brutal y devastador que barría la hoguera de emociones en que se convirtió mi corazón
se me rompió una tarde de invierno.
Llovía y tú ya no estabas.
Solo un eco intermitente de ti asomaba a tu antojo junto al abismo de un alma en ascuas.
Lo deseaba y lo vi venir, lo disfrutaba llena de pavor mientras ocurría
y lo empecé a enterrar esa misma tarde en la trastienda de recortes que un día no contaré a nadie.
Salto al vacío, maraña de privaciones, desgarro interior, sacudida ya para siempre, terremoto en la piel.

¿Cuánto ha pasado ya...?


Y ahora el alma, de pie ya sobre los desechos del desaliento, clama y reclama su sitio

un estatus de lugar robado, un hueco en el devenir fluido de la vida que, ignorada,
sigue su curso llenándose de días y proyectos.
Yo, sorprendida como nunca de este experimento Jeckyll y Hyde
me adapto a esta nueva piel como si la primavera me hubiera rodeado sin dejarme ni una salida.
Yo, en mitad del centro del estupor,
deseo ser la de antes, apagar el fuego y nadar, pero el guardián lo protege con coraje, herido.
Yo, intentando sabotear al corazón, recibo un correo con devolución a su remitente
y también yo, que tampoco le conozco ya, elijo con cuidado los senderos y digo adiós a los meses que veo pasar ante mi ventana.
Tú andarás errante en tu dulce perdición esperando que se vuelva amarga de intentos.
No me importa, no me importas.

9 de mayo de 2012

Volver al inicio


Irse sin apenas despedirse, dejando en la boca el sabor dulce de un adiós a tiempo y el amargo regusto de lo que ya no será. Saltar, soltar.

Retomar el vuelo para emprender nuevos destinos, continentes contenidos en ti, ríos de emociones que desean ser fuera de ti.


Montañas y valles de tierras horadadas en un intento de arrancarle al suelo lo que nos sustenta y nos mantiene erguidos.


Volver al inicio una vez más, partir de cero y caminar con otro peso aunque con otra ligereza, el peso del olvido y la ligereza de lo desprendido.


Saltar y volar, volar y subir, subir y casi alcanzarlo.


El tiempo, doctorado en males y curas, hará el resto.

4 de mayo de 2012

Deseos


La lluvia en los cristales marcará surcos de paz en el silencio de mi casa.
Deseos de silencio en la piel, música para el alma, luz del interior.
Paz, paz. Adagios de sensaciones
Derramo sentimientos
Rumor de agua
Brisa en el pelo
Atrapa en tus manos este momento
La mirada alta.

Silencio