17 de mayo de 2020

Cerrar puertas (por si llevan a alguna parte)

Esta luna que nos mira con la impotencia del no encuentro

Cuando caí en la trampa de tu amor
recorrí las calles desiertas pregonando susurros
Inicié el mundo sin la perspectiva de un cosmos
Desanduve los años de la resistencia feroz de mi alma
Caminé junto a las voces que me aseguraban las ruinas
Me acerqué a fuentes de aguas intrépidas
Irrumpí en zaguanes ajenos y caí de todos los tejados

En qué cercana distancia no te vi venir
Qué alineación de planetas no te desenmascaró
Cuántas confabulaciones se conjuraron
para que bajaras de tu universo a destrozar mi vida
Quién barajó los minutos y me asignó tu tiempo
Qué dios sin fieles lanzó contra mi pecho
la bruma de una caricia tuya
Qué desesperanza sin rumbo me trabó los pies
Qué mentira sin nombre me eligió para llamarte amor
Qué flaqueza, qué fe, qué desencanto o qué afán
pugnaban por el primer puesto en tu vida

No, no te atrevas a volver, grité
No desdeñes la tirita del paso del tiempo
Levanta el pie del frenazo en mi puerta
No interrumpas el lapsus placentero de la retirada a destiempo
No te inmiscuyas en el devenir de las horas
No alardees de tu recuerdo en las hojas que ya no escribo
No arañes el terreno ganado a la distancia

Por el contrario, deja mi rumbo ser
Acompaña a mi espalda desde tu atalaya
Vuela y naufraga en algún otro cuerpo
Volatiliza con una sonrisa las falsas barreras
Amortiza otra póliza de riesgos para corazones rotos
Repasa tu lista de corduras y tacha mi locura

Yo me voy atravesando en mi retirada luminosos campos de tierra y sal
Yo me voy camino al sur donde otros mares me esperan
Donde otras manos saludan y agradecen

Me voy adonde pertenezco y soy
No huyo, solo me dejo escapar entre sonrisas oblicuas y soles de mediodía
Pero sí me voy, y tú no me das alcance
Sales a mi encuentro; extravío el reloj
Tú rezas, yo pierdo la fe
Me haces señales desde tu orilla y la decepción tiende un puente de incertidumbres
Coges un avión y yo pierdo mi tren

El suelo no detiene mis decepciones
Me marcho al ritmo de unos pasos de azar y plomo
Me voy y aún me aprieta en la garganta el azul
Desando el curso de desvaríos
con nocturnidad y el paso de los días

Y, pasados los años ya, releo y no te encuentro
Porque pensarte es un ejercicio perezoso
Donde solo descansa el tiempo que transcurre
Y no hallo ni un segundo de sed que pueda calmar el pensarte
Los naufragios han acabado por rebelarse
Y ahora duermen sus descalabros en desvanes sin candados
Y donde habito, rompen las olas contra blancos, azules y ocres

Tierra entre tú y yo
He dejado la puerta cerrada no vaya a ser que se te ocurra regresar
y yo te esté esperando

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