20 de septiembre de 2020

Trenes sin tregua


¿Por qué preguntaste si tú ya conocías todas las respuestas?

¿Por qué tus huídas si sabías que yo ya no te iba a buscar?

¿Por qué apagar el día si yo ya no reconocería tu luz?

 

Aún tengo el alma anudada a tus meñiques

los pies plantados en tus zapatos

Tengo una caja de música con tu risa

Un pentagrama de soles

que canturreo en Mi menor hasta desafinar

 

Y aunque sigo guardando las ganas

me faltan las razones

 

Ya no reconozco los objetos abandonados

aunque a veces el espejo me devuelva algún recuerdo

Un día de estos voy a empeñar los consuelos

Tal vez consiga algo de paz por ellos

 

Te voy olvidando a contrapie

Te dejo ir, me dejo llevar

Te envío señales en códigos cerrados

Imposibles alfabetos

Números sin concierto para que no los descifres

 

Recorro a la inversa lugares comunes

Con pinceles que desdibujan paisajes 

Escenarios perdidos de afectos

Emborronados de distancia y de ayer

 

Recuerdo una alerta, el eco de una sirena

Preludio de una deriva inminente

Ajena, alcanzaba mis oídos distraídos

Me hacía señas inequívocas desde lejos

Ensombrecía párrafos enteros

Me mostraba los bordes y las aristas

 

Y acabó siendo cercana, familiar

Acomodada en el salón

Dueña absoluta de todo

No quisimos verlo

¿No pudimos? pararlo

 

De acuerdo, me doy por vencida

Te devuelvo a la corriente

Soluble hasta el invisible

Al puerto donde curar cicatrices

Espacio sin tiempo

 

Techos altos de vuelos y gaviotas

Varados los cuerpos que una vez se amaron

en la resaca implacable del tiempo

 

Pero ¿cómo vivir sin recuerdos?

No hay tregua

Y en este rincón de silencios solo hay ruido

 

Es tarde

Lo siento, tengo que dejarte

Casi no llego

Las prisas de las despedidas

Y estoy a punto de...

Ya sabes cómo soy




 

9 de septiembre de 2020

Desde y con la lluvia (Dueto)


Esta tarde, la lluvia

El agua densa que regala calma

En gotas lentas y pacientes

Escapadas de una nube pasajera

Hacen filigranas de cristal sobre las aceras

Sin prisa por mojar

 

Huele a fin de verano

A brisa detenida

A nostalgia

A puntos sin apartes

 

El incipiente otoño adelanta sus colores

y planean sus sombras ambiguas,

aún desdibujadas,

sobre las historias que te leía

esas que quedaron marcadas

en el libro que no acabaré 

 

Tan solo fue ayer cuando perseguí tus pasos en la orilla

la misma en la que una vez deposité el deseo de un último verano

 

Estar y ser

Permanecer en sigilo

Esperar

Esperarte

Saberte sin llegar a alcanzar

el nuevo rumbo de tus pasos


Tus pasos, perdidos en calles indiferentes a nuestras huellas,

Un pavimento que desconoce el rastro,

el ritmo que te trae a mi encuentro.

 

¿Qué estás haciendo?

¿Te llueve mi nombre 

en forma de precipitaciones urgentes

por mojarte en mis labios?

 

Yo me estoy empapando de tu ausencia, 

calándome la piel y el alma en esta soledad 

que abraza y rodea cualquier ilusión que sepa de ti.

 

Esperar, esperarte, 

convenciendo al tiempo que nos pague,

recompense los días que nos debe.

 

No hay nadie en el bar de la esquina,

sale fuera la música...

un bolero, una suave y conmovedora melodía 

que pone banda sonora a la añoranza del corazón.

 

Un corazón que te piensa,

que te quiere, que te busca.

Que te inventa abriendo un paraguas para dos,

en esta tarde donde el agua lenta

hace filigranas

y adorna en forma de lluvia y versos

un cielo que dejó de ser azul

para llorarte.

 

Para llorarte lenta y pacientemente

con las gotas que te conté

que se escapaban de una nube

que por pasajera ya no está.

 

Y anda enredada con el viento

que silba con acordes e insiste

en llevarse mi voz.

 

Esta voz con la que te nombro bajito,

con la que pregunto dónde estás,

e intercede en tu silencio,

apagando todo ruido que no tenga respuesta.

 

Esta tarde, la lluvia

no es solo un avance de otoño,

es un pretexto, un motivo, una excusa...

para rendirme a la necesidad de tu boca.

 

A mi cuerpo calado de ti.

Y yo no puedo más que rendirme sin condiciones

 

Halley & Alas de Mariposa




Las seis y diez (Dueto)


Te quiero, princesa

y sonaba como un sueño.

Parad los relojes que se ha muerto el tiempo.

 

Me he quedado mirándola por detrás,

después del último beso.

 

La nombré allí

donde todos los sustantivos eran su nombre

y todos los verbos conjugaban su risa.

 

Son las seis y diez

en un lugar que desde entonces

ya no es cualquiera.

Sin prisa,

en otras bocas y otros besos

 

Dentro de nada,

se evaporará el sonido

y la palabra.

 

La realidad será certera,

como siempre;

Una batalla perdida,

lejana,distante...

que deja marcas

en los perfiles de un recuerdo.

 

Recordaré que mi corazón boqueante ha rozado el borde de sus labios

Maltrecho de naufragios y periplos imposibles

se aferró a su prisa

por no renunciar a una parada ante mi puerta

 

Pero durante un instante que pareció una renuncia

la vi regresar

Giró sobre sus dudas en un revuelo de hojas

y dibujó en el aire un adiós

que apagó la tarde


Ahora, en el tiempo a destiempo, vivo en sus límites

merodeando sueños


Sigo siendo las de las seis y diez

Y aún espero que ella me encuentre

Después del último beso


 Alas de Mariposa & Halley



30 de mayo de 2020

Albas de tinta entre un jueves cualquiera y un quédate conmigo



Entre cal y madrugadas azules que clarean un nuevo día

se despeña un alma

Anhelante, viva, tenaz, fuerte y leal

Colecciona campanadas de finales

Deseosa de inicios y mientras tantos


Rompe albas con la tinta

Soslayando pasajes de tiempos mejores

Abatida de sueños y ternura

Impune al castigo del desaliento

 

Devana versos a la luz de las ausencias

Presiente la llegada con permiso y sin pasaje

Esa que arrase lo escrito y justifique

Todas las horas robadas al sueño

 

Un tren cercano se averigua en la distancia dos veces cada día

Y la viajera que aún no conoce su destino

Pasa de largo sin saber que es la estación del encuentro

aquella en la que aún no sabe que tiene que apearse

Aquella que le será tan familiar un día


Vive entre el presente ausente y el futuro intuido

Todavía no sabe que quien le busca

Mantiene una cita fiel y lunática

A la misma hora mágica de cada día


Tampoco sabe la viajera de los desayunos tardíos con besos y azúcar

Desconoce las encendidas batallas al amanecer

Y aunque ansía un regreso,

su corazón la delató tantas veces...

Y su destino partió sin ella

Dejando atrás las afirmaciones

Forzando al universo en un desigual interrogatorio

de confesiones cruzadas

 

La espera se hace vida, un pasar, un jueves cualquiera

Y de nuevo las palabras saltan al viento de la tarde

Van de boca en boca, de alma a corazón

En un intento de acertar a ofrecer a la viajera

Todos los motivos para dejar de huir

En tantos trenes perdido

En tantas estaciones vacías

Cerradas hace años

 

Tal vez unas manos llenas sean motivo suficiente para echar el freno

Una parada en seco con resultados de uno a cero

Un oasis de sueños que vivir

Una osadía cautelosa

 

Y la viajera se distrae en pormenores

Y la incógnita no resuelta

Callejea y se detiene en los pares

Sin despejar ni una sola duda

 

Y pasan las estaciones

Y aligeran el mundo las primaveras

Y vuelven los anhelos renovados

Y se detienen por un instante los relojes


El suficiente para lanzar un SOS

un “quédate conmigo” en letras de bolígrafo azul y teclado

 

Salúdame al pasar, pronuncia mi nombre

Yo te sabré encontrar

Yo te reconoceré entre el desafío de la prisa

Deséame suerte para que el tiempo pase y rompas tu billete de vuelta

 

La espera es... solo es

Desenmascarada en la noche fría 

Verbalizada en versos diagonales

De parte a parte

Desprevenida de errores y aciertos

A corazón descubierto y sin filtro

Ahuyentada de pasado

Atrevida e incansable espera

Que no alcanza al tren de las 7

Una vez más


Para Alas de Mariposa

17 de mayo de 2020

Cerrar puertas (por si llevan a alguna parte)

Esta luna que nos mira con la impotencia del no encuentro

Cuando caí en la trampa de tu amor
recorrí las calles desiertas pregonando susurros
Inicié el mundo sin la perspectiva de un cosmos
Desanduve los años de la resistencia feroz de mi alma
Caminé junto a las voces que me aseguraban las ruinas
Me acerqué a fuentes de aguas intrépidas
Irrumpí en zaguanes ajenos y caí de todos los tejados

En qué cercana distancia no te vi venir
Qué alineación de planetas no te desenmascaró
Cuántas confabulaciones se conjuraron
para que bajaras de tu universo a destrozar mi vida
Quién barajó los minutos y me asignó tu tiempo
Qué dios sin fieles lanzó contra mi pecho
la bruma de una caricia tuya
Qué desesperanza sin rumbo me trabó los pies
Qué mentira sin nombre me eligió para llamarte amor
Qué flaqueza, qué fe, qué desencanto o qué afán
pugnaban por el primer puesto en tu vida

No, no te atrevas a volver, grité
No desdeñes la tirita del paso del tiempo
Levanta el pie del frenazo en mi puerta
No interrumpas el lapsus placentero de la retirada a destiempo
No te inmiscuyas en el devenir de las horas
No alardees de tu recuerdo en las hojas que ya no escribo
No arañes el terreno ganado a la distancia

Por el contrario, deja mi rumbo ser
Acompaña a mi espalda desde tu atalaya
Vuela y naufraga en algún otro cuerpo
Volatiliza con una sonrisa las falsas barreras
Amortiza otra póliza de riesgos para corazones rotos
Repasa tu lista de corduras y tacha mi locura

Yo me voy atravesando en mi retirada luminosos campos de tierra y sal
Yo me voy camino al sur donde otros mares me esperan
Donde otras manos saludan y agradecen

Me voy adonde pertenezco y soy
No huyo, solo me dejo escapar entre sonrisas oblicuas y soles de mediodía
Pero sí me voy, y tú no me das alcance
Sales a mi encuentro; extravío el reloj
Tú rezas, yo pierdo la fe
Me haces señales desde tu orilla y la decepción tiende un puente de incertidumbres
Coges un avión y yo pierdo mi tren

El suelo no detiene mis decepciones
Me marcho al ritmo de unos pasos de azar y plomo
Me voy y aún me aprieta en la garganta el azul
Desando el curso de desvaríos
con nocturnidad y el paso de los días

Y, pasados los años ya, releo y no te encuentro
Porque pensarte es un ejercicio perezoso
Donde solo descansa el tiempo que transcurre
Y no hallo ni un segundo de sed que pueda calmar el pensarte
Los naufragios han acabado por rebelarse
Y ahora duermen sus descalabros en desvanes sin candados
Y donde habito, rompen las olas contra blancos, azules y ocres

Tierra entre tú y yo
He dejado la puerta cerrada no vaya a ser que se te ocurra regresar
y yo te esté esperando