31 de agosto de 2016
27 de agosto de 2016
Tiempos y acuarelas
En un tiempo sin metáforas ni morfologías
Cuando los presentes eran ajenos a la gramática
Y los predicados sucedían sin sujetos
Antes de los espacios, los silencios y las pausas
Antes de perder la esperanza y los sueños
Antes incluso del ser y del estar
Antes...
Sucedí y tú no estabas
Sin forma ni criterio
En la nada y en el tiempo indeterminado
Derivaba en los pronombres
Reposaba en los posesivos
Me destrozaba en los imperativos
Sacaba punta a lo apuntado
Y te esperaba en las dubitativas
Los pretéritos se alejaban, sin tacha
Veía pasar los gerundios, soñando
Permanecer era una lucha
Atrasar el reloj una tortura
Amanecía y volvía el presente
Como una tormenta, como un tifón
Así llegaste tú
Arrasando gerundios, cambiando el indefinido
El amor estalló en conjugaciones y futuros
Todos los colores, toda la luz salió y fue día
Acuarelas y óleos de azul sucedieron
Y una danza añil tiñó de ocres la playa
El verde de tus ojos pintó mi presente
Dibujó caminos y serpentinas de verano
Los plurales se formaban en mayúscula
Un tú y un yo saludaba desde el inmediato
Las noches cansadas deshacían batallas
La longitud de los espacios era un participio
Hoy, este nuevo presente, el presente de hoy
Devuelto a un minúsculo singular
Instalado incómodo en un subjuntivo inútil
Apura sin nombre propio el ritual fatídico de una mañana
Aquella en que te fuiste, cargada con tus pretéritos,
Alejándote de los futuros plurales
Camino al incierto, al transitado lugar
Donde los besos se estrellan contra la nada
¿Por dónde queda el futuro? pregunté
Pero hasta las dudas me saludan negando
El adverbio de tiempo colgó un cartel de no molestar
Y los indeterminados me paran en las esquinas
Sin embargo yo
Ya no recibo señales desde esa orilla
Nos cegó la intensa luz de lo rotundo
Nos ahogamos de presente indicativo
Pero no fuimos, no somos, no seremos
No seríamos tú para mí, yo para ti.
Cuando los presentes eran ajenos a la gramática
Y los predicados sucedían sin sujetos
Antes de los espacios, los silencios y las pausas
Antes de perder la esperanza y los sueños
Antes incluso del ser y del estar
Antes...
Sucedí y tú no estabas
Sin forma ni criterio
En la nada y en el tiempo indeterminado
Derivaba en los pronombres
Reposaba en los posesivos
Me destrozaba en los imperativos
Sacaba punta a lo apuntado
Y te esperaba en las dubitativas
Los pretéritos se alejaban, sin tacha
Veía pasar los gerundios, soñando
Permanecer era una lucha
Atrasar el reloj una tortura
Amanecía y volvía el presente
Como una tormenta, como un tifón
Así llegaste tú
Arrasando gerundios, cambiando el indefinido
El amor estalló en conjugaciones y futuros
Todos los colores, toda la luz salió y fue día
Acuarelas y óleos de azul sucedieron
Y una danza añil tiñó de ocres la playa
El verde de tus ojos pintó mi presente
Dibujó caminos y serpentinas de verano
Los plurales se formaban en mayúscula
Un tú y un yo saludaba desde el inmediato
Las noches cansadas deshacían batallas
La longitud de los espacios era un participio
Hoy, este nuevo presente, el presente de hoy
Devuelto a un minúsculo singular
Instalado incómodo en un subjuntivo inútil
Apura sin nombre propio el ritual fatídico de una mañana
Aquella en que te fuiste, cargada con tus pretéritos,
Alejándote de los futuros plurales
Camino al incierto, al transitado lugar
Donde los besos se estrellan contra la nada
¿Por dónde queda el futuro? pregunté
Pero hasta las dudas me saludan negando
El adverbio de tiempo colgó un cartel de no molestar
Y los indeterminados me paran en las esquinas
Sin embargo yo
Ya no recibo señales desde esa orilla
Nos cegó la intensa luz de lo rotundo
Nos ahogamos de presente indicativo
Pero no fuimos, no somos, no seremos
No seríamos tú para mí, yo para ti.
5 de agosto de 2016
Para ser
Mi corazón se deshace en la espuma de una ola sin retorno
En este apocalipsis de sueños sin desvelar
En un espacio sin dueña y sin rumbo
Ese corazón, herido y absuelto ya de tu ausencia,
Devuelto al erial de las noches en blanco
Al azar de las tempestades que tu marcha provocó
Yo, dueña ya de este desierto donde habito con la terrible sed de tu ausencia,
Lamiendo las heridas del naufragio
Remando a contratiempo,
Ciega y muda de ti
Como aquella tarde en que la última hora,
La de la marea más audaz
Te apartó de mi
Llevándote contigo la sal de mis heridas
Quién fuera otoño caduco
Arena ya descansada del laborioso verano
Caudal consciente y sereno del agua
Nieve incesante del invierno de tu corazón
Para perdurar y esperarte
Para ser y quedarme
Para no asistir al funeral de mis desengaños
Para ser quizás, mañana, tal vez
Eres mi mundo, mi sal, mi verano
Mi otoño y mi arena cansada
Mi invierno junto al fuego y mi amanecer dorado
Tú que con la arena te desdibujas
Tú que a las espumas pones mi nombre
Tú, ávida de ser y de respirar
Tú, incierta y rotunda
Paradoja de este insomnio
Amante furtiva de mis sueños
Que aconteces y que ocurres
Ven, llega, pasa, saluda, sé
Camina, besa, ocurre, naufraga,
Sueña, vive, quédate, nada, todo
Pero conmigo
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