14 de mayo de 2013

Desde un hola

Descubrirte a ti se me figura como acariciar la brisa de septiembre sentada bajo las ideas de pensarte.
Asomarme a tu espalda y presentir la caída en tu interior debe ser como emprender una carrera desenfrenada hacia la verdad más anhelada.
Perderme en tu mirada se me antoja como deshacerme en el cristal de fuego de una eternidad.
Buscarte y encontrarte en la noche será la sorpresa definitiva que alegre mi corazón.
Averiguar tus curvas, el tratado de anatomía más perfecto.
Dibujar tu perfil se convertirá en el reto imposible del arquitecto inverosímil en que me he convertido desde que busco tu refugio.
Saber que existes me hace enrojecer, previo el momento de conocerte.
Alcanzarte después de cruzar el puente de los desencuentros y saltar sobre charcos de desesperanza solo para llegar a ti.
Brindar por lo que sea a la luz tierna de tus ojos acabará con todas mis barreras y me hará bajar la guardia para admirarte.
Yo, aturdida sin ti, antes de ti, te busco y te descubro, me pierdo y te averiguo, me asomo y te dibujo, te alcanzo y me despierto admirada ante ti, sobre ti, brindando por ti, junto a ti, contigo...

Encontrarte y amarte, y necesitarte, y adorar la voz que se resiste a llamarme es la suma de mis anhelos, uno por uno, al cien por cien y cada tarde a las siete.

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