18 de octubre de 2017

Reflejo de cristal de una primavera loca.

Con permiso de mi soledad he soñado tu compañía esta madrugada,
he desatado la casualidad hasta convertirla en certeza coincidente,
he añadido posos al café de la mañana en un intento de deshacer
aquello que fortuitamente me tenía preparado el destino.

Y aunque no fue casualidad encontrarte,
fue sin querer, puro azar de una primavera loca
que ocupó las aceras y trastocó el pulso de los amaneceres.
El capricho de una flecha precipitada,
de una trayectoria sin prisa con un destinatario elegido
entre un millón.

Fue un casual cruce de miradas,
o una apuesta ganada
al fatal desenlace de alguna historia por estrenar

Fue una lluvia y un charco en mitad de mi vida,
al lado de la tuya y en el medio de la calle.

Fue el reflejo en el cristal
de unos ojos que, buscando otros,
derivaron la imposible integral
resolviendo la tarde y despejando la noche
hasta otra madrugada muy distinta a esta.

Fue tu llegada un imposible
un despiste de la fortuna
un acaso de la suerte
una aventura de ojos y manos y piel.

Y ha sido tu quedarte en mi vida
la más intrépida de las hazañas, el más valiente acto de amor
la ocasión para sacudirse el quizás, la oportunidad para sabotear la duda.

Es la prueba de un universo cómplice
o la conspiración de un sueño inconcluso
tal vez la cadencia de tu andar
o el resultado de multiplicar
tu audacia por mi empeño


23 de febrero de 2017

En cada respuesta

¿A la sombra de qué espejismo nació este amor,
al amparo de qué capricho
al cuidado de qué abandono?
¿En qué corazón habitado de desaliento y algo más
se engendró la llama de este incendio desatado,
de una desazón cansada de perseguirte?

¿En qué momento bajó la guardia el amante
y dejó abiertas al descuido de par en par y de dos en dos
las puertas de salida sin entrada?
¿En qué intento desesperado de reconstrucción
cayeron los sustentos de la alegría
y se llenaron huecos de duda y soledad?

¿Qué amanecer sangrante se llevó la calma?
¿Qué pasión adormecida se quebró en las manos?
¿Qué vacío de besos le arrebató la dicha al hoy?
¿Cuándo se derrumbó la mañana sobre ti?
¿Cuántos abrazos te faltaron antes del adiós?
¿Cuántas palabras sobraron en la tregua sin tregua?

¿Fue tu corazón el que saltó de nuevo sobre ascuas?
¿Fue la cadencia de una tarde la que anunció el fragor?
¿O cuando se rompió el día por la mitad?
Tal vez no fue el descuido sino las sombras de abril
las que te trajeron hasta mi puerta,
tal vez, una duda, quizás… fue la pista del anhelo

Puede que una tarde desesperada de manos
O quizás la mirada que nunca lo fue
¿El sueño gastado de soñarte?
¿Qué mágica conjunción de astros y mareas
arrastró hasta esta orilla el naufragio de besos
para saciar de añicos la frase final?

¡Qué antología de versos!
¡Cuántas madrugadas de puntos muertos!
¡Y la sinrazón de los porqués!

El desamor que, vencido de amor, tomó otro camino
La felicidad inaugurada simultánea a la pérdida
Fue abrir los brazos para cerrar heridas.
¿Fue mi suerte encontrarte? ¿a quién agradecerlo?
Acaso a la batalla ganada a la desesperanza
O a la rebeldía de un corazón expectante

Mil ochocientos soles saludan desde la altura
Y las noches más cálidas arropan sueños que prenden estrellas
¿qué decir cuando las palabras sobran en las noches de luna?